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Incesto (II)

 

El jueves 18 fue el cumpleaños del Nachito. Cumplió 14. Los festejos por el cumpleaños del Nachito se opacaron un poco por la muerte del ‘don’. De todos modos, el jueves fuimos a cenar a un restaurante céntrico los más allegados a él: padres y hermanos. Al final de la cena, trajeron una pequeña torta, sopló las velitas pidiendo tres deseos, sacamos fotos de recuerdo, abrió los regalos y no hubo tiempo para mucho más. Es increíble como pasa el tiempo…!!!

Todavía me acuerdo que una noche, cuando tenía 6 ó 7 años, como dormíamos juntos y yo estoy acostumbrado a dormir desnudo, obligaba al Nachito a que hiciera lo mismo. Y una noche me despertó, diciéndome que tenía frío, así que dejé que se pusiera el pijamita. Pero algo me llamó la atención: la erección de su ‘pijita’. Era chiquita pero tenía una erección tremenda…!!! Yo se la tomé entre mis dos dedos y le hice una ‘paja’ (masturbación) de algunos segundos.
Recuerdo que el Nachito me miraba y me dejaba hacer. Después, abandoné esa ‘tarea’, lo vestí completamente con el pijamita y casi nunca más volvimos a hablar de eso, hasta la noche de su cumpleaños 14, que entré a su dormitorio VIP a llevarle un espiral eléctrico para los mosquitos y lo vi de espaldas, desnudo de nuevo como aquella vez hace ya 8 años. Cuando se dio vuelta, tenía la ‘pija’ (pene) erecta y cabeceante apuntándome directamente.
Parecía que me estuviera ofreciendo esa ´pija’ ahora grande, linda, erecta y con un glande descubierto, pidiendo descargar como fuera su carga seminal. Le dejé el espiral sobre la mesa de luz y el Nachito me preguntó que me parecía. Y aunque sabía a que se refería, me hice el inocente y no dije nada. Sólo me senté en la cama y el Nachito avanzó hacia mí. Me re preguntó que me parecía. Le dije que estaba grande y que tenía una linda pija.
Allí mismo me hizo recordar lo que le había hecho a los 6 años. Le reconocí que recordaba el hecho perfectamente y si estaba buscando que lo ‘pajeara’ (masturbara) me lo dijera ‘de una’ (directamente) y‘no la hiciera larga’ (no anduviera con rodeos). Me dijo que sí y me la acercó demasiado a la boca. Tanto que podía sentir el olor a su sexo palpitante a centímetros de mi cara. Le hubiera hecho un ‘pete’ sin mucho preámbulo. Me gustaba esa pijita expectante esperando por mí.
Pero apareció mi ‘yo’ mediando entre mi ‘ello’ y mi ‘superyo’ y ese ‘pete’ inminente, se transformó en una masturbación simple y llana, como una vez también se la había hecho al Tato. Nos acostamos los dos sobre la cama, ambos desnudos y mientras le pedí al Nacho que me pajeara para calentarme y mantener mi erección, con un movimiento lento de arriba hacia abajo y viceversa, yo me dedicaba totalmente a darle placer al Nachito.
Varias veces me preguntó sino quería chupársela y a todas le respondí que no. Estuve pajeándolo un largo rato hasta que ‘acabó’ (eyaculó). Por tener recién 14 años, derramó bastante semen que quedó entre mis dedos. El Nacho me pidió que me los chupara pero le dije que no, al tiempo que se los ofrecía para que los chupara él, cosa que negó con la cabeza. Después me dijo que quería terminar de pajearme para ver como ‘acababa’ (eyaculaba).
Y contra todos mis pensamientos y deseos, derramé tanta leche como cuando me acuesto por primera vez con un‘diosito’ que me gusta mucho. Obviamente toda mi descarga seminal se distribuyó por la cama, mis piernas, mi abdomen y por los dedos y el cuerpito del Nachito, quien siguió pajeándome hasta hacerme doler un poco. Creo que su intención era la de chuparme la pija, aunque no lo puedo afirmar contundentemente, creo que de habérselo sugerido o inducido a hacerlo lo hubiera hecho.
Pero ni se lo sugerí ni lo inducí, así que todo quedó ahí. Me parecía que caminábamos por el límite del incesto. Nos levantamos y fuimos al baño a limpiarnos. Desnudos como estábamos, cambiamos las sábanas, encendí el espiral eléctrico y cuando ya me iba a mi dormitorio, el Nachito me dijo que quería dormir conmigo. Así que me quedé a dormir con él. Acostados, desnudos como siempre, sin nada que cubriera nuestros cuerpos desnudos y con el dormitorio en penumbras, sentí como el cuerpito del Nachito se apegaba al mío, yo lo abracé y lo atraje más hacia mí. El Nachito se reacomodó y se quedó pegado a mi cuerpo hasta que nos dormimos. Mientras yo pensaba: el Nachito me idolatra desde que era muy chiquito y me lo hizo saber siempre. Yo lo quiero muchísimo también y daría mi vida por él, pero esto de hacer cosas sexuales entre nosotros me incomoda y me pone mal porque temo inducirlo y a transformar su personalidad, porque viviendo entre gays (el Tomi y  yo) y bis (el Tato), creo que su sexualidad oscila bastante y todavía es chiquito para tener su personalidad ya afirmada y sin dudas y no quiero ser yo quien lo arrastre a la homosexualidad…

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